Las normas básicas de bioseguridad durante la inseminación de conejas

inseminación_cabecero

Se habla mucho sobre la bioseguridad en las granjas cunícolas como la clave de éxito en una explotación moderna. Y hablando de factores de riesgo, se suele referirse a los roedores e insectos, los vehículos de matadero o de recogida de cadáveres y desperdicios, las visitas, etc. Sin embargo, el proceso de inseminación a menudo queda fuera de la atención del personal de la granja, lo cual es un grave error. Veamos, cómo realizar bien la inseminación artificial sin que se convierta en un detonador de epidemias.

El semen es un material vivo del exterior por lo cual su manejo en la granja requiere ciertas medidas preventivas de control de forma rutinaria.

Si no disponemos de nuestro propio centro de inseminación artificial, lo primero es adquirid el semen en centros que cumplan con los programas de control de enfermedades y todas las medidas sanitarias. Aunque dichas medidas suelen ser eficaces, hay que tener en cuenta que pueden tener fallos. Es conveniente encontrar un proveedor de confianza.

Además, en la inseminación hemos de aplicar los mismos principios de bioseguridad que en cualquier procedimiento en el que entren animales o visitas del exterior, indica el portal Agrinews.es. Así, los vehículos de los inseminadores no deben acceder al territorio de la granja al mismo tiempo que es recomendable proveer a los especialistas con ropa y otro material de trabajo propio, es decir jeringuillas, batas, zapatos, etc. Todo debidamente preparado y desinfectado o de un solo uso.

Por otro lado, el semen se debe manipular siempre con sumo cuidado y es necesario procurar que no quede expuesto al ambiente puesto que el diluyente, aunque generalmente lleva algún antibiótico, es tan “apetitoso” para los espermatozoides como para las bacterias.

Asimismo hay que tener cuidado con las cánulas monodosis y mantenerlas siempre dentro de las bolsas isotérmicas ya que al estar untadas con vaselina para favorecer su introducción, también es fácil que se impregnen de bacterias, advierte el experto Xavier Mora.

Además, hay que acordarse de limpiar y desinfectar siempre los recipientes y utensilios de inseminar: carritos, soportes, tubos, etc. Para disminuir el riesgo de presencia de bacterias e infecciones o insectos que puedan entrar en contacto con el material de inseminación, es recomendable pulverizar de insecticida al ambiente y las fosas el día anterior del procedimiento.

Por otra parte, la inseminación implica que el personal se está moviendo por toda la sala manipulando los animales, por eso conviene aplicar unas medidas higiénicas adicionales para evitar la difusión de enfermedades interna, de coneja a coneja.

Marina SazonovaLas normas básicas de bioseguridad durante la inseminación de conejas